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Ranking CYD: la apuesta por la investigación, la captación de talento y el control de las privadas apuntalan el éxito de las universidades catalanas | Educación

Ranking CYD: la apuesta por la investigación, la captación de talento y el control de las privadas apuntalan el éxito de las universidades catalanas | Educación

Cataluña vive en la paradoja de estar a la cola en el rendimiento académico de los alumnos durante la educación obligatoria (primaria y secundaria), pero a la vez contar con uno de los sistemas universitarios más sólidos del país. Otras comunidades viven el efecto contrario, como Castilla y León, a la cabeza de PISA pero con universidades más discretas, según los ránquines. O Madrid, un territorio económicamente potente, pero con pocos campus que despunten y una proliferación de una decena de privados, algunos cuestionados por su baja calidad.

Los expertos consultados apuntan varios motivos de la fortaleza de Cataluña: el hecho que el sistema sea cohesionado con políticas aplicables a públicas y privadas, una mirada puesta en la internacionalización, programas de captación de talento y la ubicación en un territorio potente económicamente, entre otros factores. Con todo, algunas voces consideran que “no es comparable” la situación de la educación de escuelas e institutos con el modelo universitario. “No se puede mezclar porque son sistemas diferentes. Las pruebas como PISA piden los resultados de los alumnos, pero los ránquines universitarios no miden la docencia ni su calidad, sino que están centrados en la investigación”, apunta Xavier Bonal, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los resultados de las pruebas de evaluación que impulsa la Generalitat, así como informes internacionales como PIRLS (que mide la comprensión lectora) o PISA, muestran una caída en picado de las notas de los alumnos catalanes en los últimos años, especialmente en materias básicas como las lenguas y las matemáticas. En cambio, las universidades catalanas acostumbran a colarse en los ránquines internacionales, como el prestigioso Shanghái, en el que el primer campus español que aparece es el de Barcelona. También lo corrobora el ranking CYD, publicado este jueves, que anualmente evalúa las universidades españolas, y que revela que, de las 10 universidades con mayor rendimiento, la mitad son catalanas.

El informe —con datos de 81 universidades españolas (48 públicas y 33 privadas) y elaborado por la Fundación CYD, formada por grandes corporaciones— consolida el liderazgo estatal de los sistemas de Navarra, Cataluña y el País Vasco. En concreto, se elabora a partir del análisis de cinco ámbitos: la enseñanza, la investigación, la orientación internacional, la transferencia de conocimiento y la contribución al desarrollo regional. Los tres primeros están encabezados por Navarra, una comunidad foral que cuenta con un campus público pequeño y bien financiado, y uno privado y de prestigio, el único privado español que se cuela en el ranking Shanghái de investigación. Por su parte, Cataluña lidera el ámbito de transferencia de conocimiento, y el País Vasco, el de contribución al desarrollo territorial. A pesar de todo, las tres regiones se mueven en las posiciones de cabeza de todos los indicadores.

Juan Hernández Armenteros, responsable del informe La universidad española en cifras de la Conferencia de rectores españoles (Crue) apunta los puntos de fortaleza de cada sistema: “Navarra tiene una universidad privada muy potente y una pública pequeña y buena, de modo que una mínima producción a nivel de investigación hace que suba rápido en el escalafón. Y la del País Vasco está bien financiada a nivel de investigación por la propia comunidad”. El caso de Cataluña es más complejo, porque tiene un sistema más heterogéneo (12 universidades, de las cuales siete son públicas, tres privadas y dos híbridas de colaboración público-privada).

Josep Maria Vilalta, secretario ejecutivo de la ACUP (asociación que agrupa los rectores de las universidades públicas catalanas), destaca que Cataluña cuenta con un sistema “muy cohesionado” con varios organismos como la misma ACUP o como el Consejo Interuniversitario de Cataluña (CIC), en que los 12 campus se encuentran con la Generalitat para consensuar políticas. Uno de los últimos ejemplos ha sido la polémica sobre las pruebas de selección para estudiar Magisterio, que las privadas querían eliminar —tras varios años de consenso entre las 12—, pero finalmente se evitó que cada privada aplicara su política y se acordó una solución conjunta (la prueba se pasará en el primer año de carrera).

Joaquim Nadal, consejero catalán de Investigación y Universidades (el nombre de la consejería y el orden de los conceptos es ya una declaración de principios), admite que el sistema catalán “adolece de puntos débiles”, como “una financiación insuficiente” y una limitación en la inversión en equipamientos e infraestructuras científicas, pero pese a ello defiende que “los resultados están por encima de la suficiencia financiera”.

Los recortes derivados de la crisis económica de hace 15 años golpearon con dureza a las universidades, que vieron reducir un 20% la financiación de la Generalitat en solo dos años. Pese a todo, los campus capearon la tormenta y buscaron soluciones alternativas, principalmente el aumento de hasta el 67% del precio de las matrículas, lo que convirtió Cataluña en la comunidad con las tasas más caras del Estado durante muchos años (empezaron a reducirse hace cuatro años) junto a Madrid.

“Los recortes tuvieron como elemento positivo el hecho que las universidades catalanas se abrieron al exterior y buscaron financiación en Europa, cosa que les ha permitido mantener nivel de investigación durante este tiempo”, apostilla Hernández Armenteros, también profesor jubilado de Economía aplicada de la Universidad de Jaén. En esta línea también se expresa Vilalta: “Tenemos universidades muy abiertas e internacionalizadas, con la mirada puesta en Europa, con grupos de colaboración entre departamentos y centros de investigación con otras universidades, y eso crea círculos virtuosos que permite estar en más grupos de investigación o hacer más publicaciones”.

Esta década de penuria económica también comportó una fuga de cerebros, que en los últimos años Cataluña ha intentado revertir con programas de atracción de talento, como el ICREA, el Serra Húnter o el de doctorados industriales, que ahora otras comunidades estudian cómo replicarlos. “Hay diferencias entre la política de personal. Universidades como las catalanas apuestan más por la investigación. Madrid, en cambio, ha fomentado que los profesores tengan una actividad fuera y que la universitaria sea secundaria, que no se queden en el campus a investigar”, remata Armenteros.

Cinco universidades catalanas en el ‘top 10′

Si se mira al detalle los resultados por universidades, se afianza la fortaleza del sistema catalán, ya que copa cinco de los 10 puestos de los campus con mayor rendimiento. Para elaborar la lista se ha analizado un total de 36 indicadores, que van desde aspectos como la tasa de graduación, el número de estudiantes de otras regiones, el número de patentes y spin-offs o el profesorado extranjero, entre otros. La lista la encabeza la Universidad Autónoma de Barcelona, con 29 de esos 36 indicadores en un nivel alto de rendimiento, seguida de la Universidad de Navarra (29) y la Autónoma de Madrid (26). Cataluña coloca también el campus de Barcelona en la posición cuarta, la Pompeu Fabra (5), la Rovira i Virgili (8) y la Ramon Llull (9).

A parte de la medalla que cada universidad se coloca, una de las utilidades del ranking es que los estudiantes pueden conocer cuál es el campus más excelente en los nueve ámbitos de conocimiento que se han analizado, como Psicología, Medicina, Enfermería, Veterinaria, Fisioterapia, Farmacia, Trabajo Social, Odontología y Agricultura. De esta forma, en la disciplina de la Fisioterapia la universidad con mayor rendimiento es la de Salamanca; en Medicina destaca Navarra (la privada); en Enfermería, Málaga; y en Agricultura, Lleida.

También se clasifican las universidades según los cinco ámbitos citados anteriormente, de manera que en enseñanza y aprendizaje destacan tres privadas (Pontificia Comillas, Navarra y Pontificia de Salamanca), mientras que en investigación son punteras la de Valencia y la de Barcelona; en transferencia de conocimiento, la Politécnica de Cataluña; en orientación Internacional, la de Navarra, y en contribución al desarrollo regional, la Autónoma de Barcelona.

Ámbito de la salud: muchas estudiantes, pocas académicas

En esta undécima edición, el informe se ha centrado también en analizar qué pasa con aquellas mujeres que han cursado estudios del ámbito de salud tras obtener el título. En concreto, el informe revela que en este tipo de estudios las mujeres representan un 71% del alumnado, pero su presencia disminuye cuando se trata de seguir una carrera académica. Y como muestra, un botón: en Medicina, el 69% de estudiantes son chicas, pero el porcentaje se reduce al 44% en el caso de las licenciadas que acaban convirtiéndose en profesoras universitarias y se hunde al 25% en la presencia de catedráticas.

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