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El dividendo millonario de Sabadell por la venta de TSB “no es reversible”, advierte ante la OPA de BBVA

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Contenido
  1. Posicionamiento frente a BBVA
  2. Un cambio en el tablero de juego
  3. La importancia de la junta del 6 de agosto
  4. Un porvenir todavía indefinido

Banco Sabadell ha logrado un nuevo avance estratégico con el anuncio de la venta de su unidad británica TSB a Banco Santander. La operación, todavía pendiente de aprobación por parte de la junta de accionistas el próximo 6 de agosto, así como de las autorizaciones regulatorias necesarias, se ha acordado por aproximadamente 3.400 millones de euros. Como resultado de esta transacción, Sabadell ha manifestado su intención de repartir un dividendo extraordinario de 2.500 millones de euros entre sus accionistas, lo que representa un pago adicional de 0,50 euros por acción.

Este excepcional reparto, que se añadiría a un dividendo regular de unos 1.300 millones de euros ya planificado, incrementaría la remuneración total al accionista a cerca de 3.800 millones en el próximo año. El banco ha aclarado que este pago no depende del resultado de la oferta pública de adquisición que BBVA ha lanzado sobre la entidad catalana.

Posicionamiento frente a BBVA

La dirección de Sabadell ha sido explícita en su mensaje: una vez aprobado por la junta, el dividendo extraordinario no será revocable bajo ninguna circunstancia, ni siquiera si BBVA consigue sacar adelante su oferta y hacerse con el control del banco. El consejero delegado, César González-Bueno, ha subrayado que los derechos adquiridos por los accionistas no pueden ser revertidos de manera unilateral, aunque se produzca un cambio de propiedad.

Este enfoque no solo refuerza la independencia estratégica del Sabadell, sino que también complica el marco de valoración para BBVA. Al anunciar la venta de TSB y el posterior dividendo, Sabadell eleva su atractivo bursátil y plantea una alternativa clara a sus accionistas, en contraposición con la oferta de canje que propone BBVA.

Un cambio en el tablero de juego

El mercado reaccionó rápidamente. Después de anunciarse la venta de TSB y el cálculo del dividendo especial, los valores de Sabadell registraron un aumento significativo. Esto ha incrementado la brecha entre el valor de mercado de Sabadell y la oferta hecha por BBVA, lo cual podría llevar al banco liderado por Carlos Torres a replantearse o incrementar su oferta para persuadir a la mayoría de los accionistas.

A pesar de que Sabadell insiste en que su decisión no pretende interferir con la OPA, el efecto práctico sobre la viabilidad de la operación es innegable. La propia naturaleza de la venta —realizada a un tercero ajeno al proceso de OPA— refuerza la idea de que se trata de una decisión corporativa independiente, orientada a maximizar el valor para los accionistas sin condicionar su postura respecto a la oferta de BBVA.

La importancia de la junta del 6 de agosto

La junta general extraordinaria convocada para principios de agosto será determinante. En ella, los accionistas deberán dar su visto bueno a la operación de venta de TSB. Aunque la fecha coincide con el periodo vacacional, se espera una participación significativa, dado el peso de la decisión. La aprobación del dividendo quedará supeditada al éxito de la venta, pero Sabadell ya ha manifestado su confianza en lograr el respaldo suficiente.

En paralelo, BBVA sigue adelante con su OPA, cuya aprobación por parte del Gobierno ha llegado acompañada de condiciones relevantes. Entre ellas, la obligación de mantener estructuras separadas entre ambas entidades durante al menos tres años. Este requisito añade un nuevo nivel de complejidad a la posible integración y podría influir en la decisión de algunos accionistas a la hora de valorar la conveniencia de aceptar o rechazar la oferta.

Un porvenir todavía indefinido

En la situación presente, varias opciones están disponibles. En primer lugar, de concretarse la venta de TSB, Sabadell mejorará su posición económica y los accionistas obtendrán una de las más altas compensaciones de la banca española de los tiempos recientes. En segundo lugar, BBVA, si quiere que su OPA siga vigente, tal vez necesite revisar su estrategia inicial para hacerla más adecuada ante este nuevo escenario.

Con estas acciones, Banco Sabadell consolida su lugar y demuestra que puede marcar su propia dirección, sin importar influencias externas. La decisión última corresponderá a los accionistas, quienes en las próximas semanas deberán decidir entre dos opciones que tendrán consecuencias muy diferentes para el porvenir de la institución.