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Pekín, Moscú y Pyongyang exhiben sintonía en el 70º aniversario del final de la guerra de Corea | Internacional

Pekín, Moscú y Pyongyang exhiben sintonía en el 70º aniversario del final de la guerra de Corea | Internacional

Corea del Norte exhibe sintonía con China y Rusia en la conmemoración del 70º aniversario del armisticio de la guerra de Corea (1950-53), el conflicto que dividió la península y cuyas réplicas llegan hasta la actualidad. El hermético país nuclear ha dado la bienvenida a una delegación de Pekín capitaneada por Li Hongzhong, miembro del politburó del Comité Central del Partido Comunista chino, uno de los máximos órganos de poder, y a otra de Moscú, encabezada por el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. Se trata de la primera visita de alto nivel a Pyongyang después de que el régimen decidiera sellar sus fronteras al mundo durante la pandemia de covid.

Se espera que el país corone los fastos del “día de la victoria” en la “guerra de liberación de la patria”, según lo denomina la propaganda, con un desfile militar en el que podría mostrar sus misiles con capacidad nuclear más potentes. En febrero, durante una marcha militar para conmemorar los 75 años de la fundación del Ejército Popular de Corea, ya exhibió un despliegue de cohetes intercontinentales nunca visto hasta ese momento, además de proyectiles nucleares tácticos de corto alcance y la lanzadera para un novedoso misil de combustible sólido, que probó poco después.

El líder supremo, Kim Jong-un, nieto del dirigente comunista que batalló con ayuda de la Unión Soviética y de China contra una fuerza multinacional comandada por Estados Unidos, visitó el miércoles junto a Shoigú una exposición de armamento. Durante una “conversación amistosa” con el enviado del Kremlin y mientras ambos paseaban entre enormes misiles y reflexionaban sobre las “tendencias mundiales” de los arsenales militares, Kim “expresó repetidamente su creencia de que el ejército y el pueblo rusos lograrían grandes éxitos en la lucha por la construcción de un país poderoso”, recoge la agencia oficial de Corea del Norte en una nota.

En la reunión que mantuvieron, Shoigú le entregó a Kim una carta firmada por el presidente ruso, Vladímir Putin. El encuentro se desarrolló en una atmósfera de “amistad militante” y en él recordaron con “honda emoción” sus lazos históricos y “llegaron a un consenso” al intercambiar opiniones sobre “defensa”, “seguridad nacional” y “el entorno de la seguridad regional e internacional”.

Pyongyang ha calificado la visita como una oportunidad para “impulsar más allá” la colaboración “estratégica y táctica” en materia de defensa. Moscú confía en que el encuentro ayude a fortalecer los lazos militares con Corea del Norte y que suponga un hito en la cooperación entre ambos países, asegura la agencia rusa Tass. Rusia y Corea del Norte han estrechado sus vínculos en los últimos años, especialmente tras el fracaso de las conversaciones entre Kim y el anterior presidente estadounidense, Donald Trump.

Corea del Norte es uno de los escasos apoyos internacionales que le quedan a Moscú después de la invasión de Ucrania en febrero de 2022. El régimen norcoreano se encuentra entre los pocos que han reconocido la anexión ilegal de territorios ucranios ocupados. La Casa Blanca acusó en septiembre al régimen de Kim de tratar de facilitar apoyo armamentístico al esfuerzo bélico de Moscú con el envío de piezas de artillería y cohetes, algo que tanto Rusia como Pyongyang han negado, según recogió la agencia Associated Press.

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La delegación de China, sostén tradicional del régimen norcoreano, también le entregó el miércoles a Kim una carta del presidente de la potencia asiática, Xi Jinping. El dirigente de Corea del Norte agradeció el gesto y replicó que los ciudadanos de este país nunca olvidarán la sangre derramada por “valientes soldados” del Ejército Popular de Voluntarios, los militares chinos enviados a la contienda. Su país, añadió, seguirá “avanzando de la mano del pueblo chino en la lucha por el socialismo”, detalló la agencia oficial. Ese día, Kim también acudió al cementerio de los “mártires” chinos.

Para China, aquel enfrentamiento sigue siendo una cuestión de interés máximo, una contienda que considera un triunfo frente al expansionismo en Asia de Estados Unidos. La película china con mayor recaudación en cines de todos los tiempos, La batalla del lago Changjin, estrenada en 2021 para conmemorar el 100º aniversario del Partido Comunista chino, recrea con intenso ardor patriótico y tono épico los enfrentamientos de aquellos voluntarios contra los soldados estadounidenses. También obvia algunas verdades históricas sobre un conflicto, en el que se estima que murieron o desaparecieron más de un millón de norcoreanos, 1,2 millones de surcoreanos, 600.000 chinos (cifra que Pekín rebaja a menos de 200.000) y más de 37.000 estadounidenses, según la Enciclopedia Británica.

El armisticio firmado el 27 de julio de 1953 puso fin a los combates, aunque nunca ha habido un tratado de paz. Desde entonces, la península vive partida en dos por la llamada Zona Desmilitarizada, un tajo fronterizo que recorre el paralelo 38 y en el que a menudo se viven momentos de tensión, como el reciente cruce de un militar estadounidense a territorio norcoreano.

La prensa oficialista de Pekín ha querido aprovechar la fecha para lanzar un nuevo dardo contra Washington en un momento en que las relaciones entre ambas superpotencias tratan de recuperarse de sus horas más bajas en décadas. El Global Times, la voz más contundente de los diarios estatales, critica que la potencia norteamericana haya enviado justo antes del aniversario del armisticio un submarino nuclear a Corea del Sur. La semana pasada, por primera vez desde los años ochenta, un sumergible estadounidense con armas atómicas hizo acto de presencia en el puerto de Busán, en el sureste del país. Funcionarios de Washington citados por la agencia Reuters aseguraron que la visita estaba diseñada para lanzar un mensaje a una Corea del Norte cada vez más agresiva.

El Global Times considera que el reciente atraque buscaba enviar también una señal a Pekín. “Da la sensación”, dice en un editorial publicado el miércoles, “de que Estados Unidos no ha reflexionado seriamente sobre las lecciones aprendidas” en la guerra coreana, que denomina “la mayor derrota en la historia del ejército” estadounidense. Esas enseñanzas, según detalla, son: respetar los “legítimas preocupaciones de seguridad de las grandes potencias regionales” (argumento habitual con el que Pekín achaca a la OTAN parte de la responsabilidad de la guerra en Ucrania); abstenerse de interferir en los asuntos de otros países, y por último, concluye, “Estados Unidos nunca debería subestimar la determinación y capacidad de China de defender su patria”.

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