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El jefe del Ejército de Níger apoya el golpe de Estado y suspende las instituciones | Internacional

El jefe del Ejército de Níger apoya el golpe de Estado y suspende las instituciones | Internacional

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Níger, el general Abdou Sidikou Issa, ha anunciado este jueves, mediante un comunicado, que asume el golpe de Estado ejecutado la víspera por un grupo de militares de la Guardia Presidencial que todavía mantiene retenido en su residencia al presidente del país, Mohamed Bazoum. El máximo responsable del Ejército aseguró “suscribir la declaración de las fuerzas de defensa y seguridad” y alega que lo hace en aras de “preservar la integridad física del presidente y su familia y evitar una confrontación mortal entre las diferentes fuerzas [del Ejército] que podría provocar un baño de sangre”. Horas antes, los golpistas habían anunciado en la televisión pública la toma del poder y la suspensión del Gobierno y las instituciones.

“Toda intervención militar exterior, de la procedencia que sea, podría tener consecuencias desastrosas e incontrolables para nuestra población y traer el caos a nuestro país”, advierte el general Sidikou Issa, quien fue nombrado jefe del Estado Mayor el pasado abril. Asimismo, recuerda a las Fuerzas de Defensa y Seguridad que Níger sigue estando bajo la amenaza de grupos yihadistas, por lo que todas las unidades deben “seguir concentradas en sus misiones y mantener su conocida combatividad para luchar contra el terrorismo y el crimen organizado”.

Un grupo de militares anunció este miércoles por la noche la toma del poder en Níger después de que soldados de la Guardia Presidencial mantuvieran retenido en su residencia al presidente del país, Mohamed Bazoum, durante toda la jornada. Los militares, constituidos en Comité Nacional para la Protección de la Patria (CNSP, por sus siglas en francés), leyeron un comunicado en la televisión pública en el que aseguraban que “las fuerzas de Defensa y Seguridad” habían decidido “acabar con el régimen”.

En dicho comunicado, leído por el coronel mayor Amadou Abdramane Sandjodi, el CNSP aseguró que tomaban el poder debido “al continuo deterioro de la situación en materia de seguridad y el mal gobierno económico y social”. En el estudio de televisión estaban presentes otros nueve oficiales de distintos cuerpos de las Fuerzas Armadas, como las Fuerzas Especiales y el Ejército de Tierra, así como un responsable de la Guardia Nacional, lo que ya mostraba que el golpe contaba con un amplio respaldo en el seno del Ejército. La junta militar suspendió el Gobierno y las instituciones y ordenó el cierre de fronteras y un toque de queda nocturno. Además, pidió a “los socios internacionales” que se abstengan de intervenir.

Los dos oficiales que diversas fuentes sitúan como promotores de este golpe de Estado no han hecho hasta ahora acto de presencia. Se trata del general Omar Tchiani, responsable de la Guardia Presidencial que mantiene retenido al presidente Bazoum en su residencia desde el miércoles por la mañana, y del general Salifou Mody, exjefe de las Fuerzas Armadas destituido el pasado abril y posteriormente nombrado embajador en Emiratos Árabes Unidos. Una delegación procedente de Nigeria, cuyo mandatario, Bola Tinubu, es el actual presidente de la Comisión Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), se trasladó el miércoles hasta Niamey en un intento de mediación al que estaba previsto que se sume este jueves el presidente de Benín, Patrice Talon.

Este jueves por la mañana, el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno nigerino, Hassoumi Massoudou, había reaccionado con firmeza para condenar el golpe de Estado a través de su cuenta de Twitter, al que calificó de “acto de oficiales facciosos”. Autoproclamándose “jefe de Gobierno interino”, hizo un llamamiento a “todos los demócratas y todos los patriotas” para “hacer fracasar esta aventura cargada de peligros” para el país. “Esta aventura de objetivos funestos no tendrá éxito porque se enfrentará al clamor generalizado en Níger de las fuerzas democráticas y de progreso”, aseguró.

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El miércoles se produjeron varias concentraciones improvisadas para expresar su apoyo a Bazoum y una de ellas que trató de aproximarse al palacio presidencial fue recibida con disparos de advertencia de soldados de la Guardia Presidencial. Por la noche, los partidos que sostienen al Gobierno pidieron a los militares que depongan las armas e insistieron en su llamamiento a la movilización ciudadana para “defender la democracia”. En una declaración leída en la televisión pública por Malam Ligari, presidente del Consejo Económico, Social y Cultural, la mayoría gubernamental mostró su “profunda consternación” por este intento de golpe de Estado que pretende, añadió, “desestabilizar las instituciones y el orden constitucional, orquestado por algunos miembros de la Guardia Presidencial y por intereses egoístas”.

Las reacciones internacionales de condena a este golpe han sido prácticamente unánimes. El secretario del Departamento de Estado, Antony Blinken, mostró el miércoles el “apoyo inquebrantable de Estados Unidos” a Bazoum en una llamada telefónica este miércoles. “Estados Unidos está con el pueblo nigerino y los socios regionales e internacionales para condenar este esfuerzo por tomar el poder por la fuerza y derrocar el orden constitucional”. Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, también pudo hablar con el presidente nigerino y trasladarle su apoyo y solidaridad. La Unión Europea ha expresado su rechazo a esta toma del poder por la fuerza y ha recordado, mediante un comunicado, el papel estratégico de Níger en el Sahel, “cuya desestabilización no serviría a los intereses de nadie en el país, en la región ni fuera de ella”.

Mohamed Bazoum llegó al poder en febrero de 2021 tras ganar las elecciones presidenciales con un 58% de los votos. Profesor de Filosofía y miembro de la minoría árabe, su larga lucha sindical le había llevado a la política de la mano del anterior presidente Mahamadou Issoufou, quien confió en él para ocupar el puesto estratégico de ministro del Interior y luego para sucederle al frente del país. Su llegada al poder fue el primer traspaso democrático entre civiles en toda la historia de Níger, pero no estuvo exento de sobresaltos. Dos días antes de su toma de posesión, el 31 de marzo de 2021, un grupo de militares protagonizó un intento golpista que fracasó.

Durante sus dos años de mandato, Bazoum ha reforzado el papel de Níger como aliado estratégico de Occidente en el Sahel. País de tránsito de las principales rutas migratorias que desembocan en el Mediterráneo, su colaboración en esta materia ha sido elogiada en numerosas ocasiones por las autoridades europeas. En la actualidad acoge diversos campamentos de solicitantes de asilo que huyeron de Libia. Asimismo, es un fiable socio militar que da cobijo a los últimos soldados franceses de la operación Barkhane expulsados de Malí y a una base de drones estadounidense. Precisamente, los golpes de Estado en Malí y Burkina Faso, impulsados por un sentimiento antioccidental y que llevaron al poder a juntas militares que se han orientado más hacia Rusia, han reforzado este papel estratégico de Níger.

Como sus vecinos, Níger, de 26 millones de habitantes y uno de los países más pobres del mundo, se enfrenta a la amenaza yihadista. En la región de Diffa, en su frontera este, se producen frecuentes incursiones y ataques del grupo Estado Islámico de África Occidental (Iswap), mientras que al oeste es la rama saheliana del Estado Islámico la que protagoniza la violencia terrorista. La incapacidad para poner freno a la expansión yihadista está en el origen de la inestabilidad política que vive toda la región, con cuatro golpes de Estado en Malí y Burkina Faso entre 2020 y 2022, y ahora el que vive Níger.

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